Cuando una familia española oye «familia anfitriona» suele imaginar lo mismo: un matrimonio, dos hijos de edad parecida a la de su hijo y una casa con jardín. Existe, claro. Pero es uno de los perfiles posibles, no el estándar, y llegar a Estados Unidos con esa foto en la cabeza es el origen de casi todas las decepciones evitables.
Este artículo repasa los perfiles de familia anfitriona que hay de verdad y, sobre todo, lo que cambia en el día a día de un perfil a otro. No trata de cómo elegir, porque la familia no se elige en ninguno de nuestros programas: la colocación la hace quien organiza el programa.

Los perfiles de familia anfitriona que te puedes encontrar
- Pareja con hijos en casa. El perfil que todo el mundo imagina. Los hijos pueden tener la edad del estudiante o ser bastante más pequeños; eso no se sabe de antemano.
- Pareja sin hijos. Casa más tranquila y más atención sobre el estudiante, con menos vida adolescente alrededor.
- Familia con hijos ya emancipados. Padres con recorrido, habitación libre y, a menudo, familias que llevan años acogiendo.
- Hogar monoparental. Un solo adulto con hijos en casa.
- Familias con dos madres o dos padres. Son parte normal de la red de familias en Estados Unidos.
- Adulto que vive solo, sin hijos en casa. Es posible, y en el año escolar J-1 el reglamento del Departamento de Estado lo somete a controles extra: una revisión adicional a cargo de una persona distinta de quien reclutó y seleccionó a esa familia, evidencia de su red de apoyo y de su arraigo en la comunidad, y consentimiento previo por escrito del estudiante y de sus padres.
A eso se suma la variable que más se nota y de la que menos se habla: las aficiones de la casa. Una familia de playa y deporte y una familia de museos y sobremesa larga dan dos veranos distintos, con el mismo programa y el mismo precio.
Lo que cambia de verdad de una familia a otra
El perfil familiar importa menos de lo que parece. Lo que de verdad marca la experiencia son cuatro cosas concretas, y conviene saber cuáles dependen del programa y cuáles de la casa que toque.
Cuántos estudiantes hay en la casa
En el Curso Completo y en el programa de cuatro semanas lo habitual es uno o dos estudiantes por familia. En la Inmersión en Familia la experiencia es individual: una familia y un estudiante, dos como máximo, y no hay grupo de españoles.
En el año escolar J-1 el límite lo fija la norma: nunca más de dos estudiantes de intercambio en la misma casa, y no del mismo país ni con la misma lengua materna, con consentimiento previo por escrito.
Hay además un criterio que juega a favor del inglés: en el Curso Completo se procura no emparejar en la misma familia a estudiantes del mismo colegio.
Cómo es la habitación
Puede ser individual o compartida, según el programa y la familia. En el año escolar J-1 el reglamento pone dos límites que no admiten interpretación: si se comparte, es con una sola persona más y del mismo sexo, y el estudiante tiene cama propia, ni sofá cama ni colchón hinchable.
Cómo te mueves cada día
Esto separa a nuestros programas más que ninguna otra cosa:
- Curso Completo: la familia lleva y trae al estudiante a la escuela y a las actividades en su propio coche.
- San Diego 4 Semanas: los desplazamientos diarios se hacen en transporte público, con una tarjeta incluida en el precio. Más autonomía y más responsabilidad, de ahí que el rango de edad empiece en 15 años.
- American Companion Program: la familia se encarga del transporte diario casa-instituto.
- Curso de adultos: las familias dan independencia. No te llevan a clase ni hacen de acompañantes; están a menos de una hora de la escuela en transporte público y te mueves por tu cuenta.
Qué plan tiene la familia el fin de semana
Depende del programa, no de la suerte. En el Curso Completo y en el de cuatro semanas hay un calendario de actividades cerrado e incluido, así que el peso del ocio no recae en la familia. En la Inmersión en Familia ocurre lo contrario: no hay calendario cerrado y la experiencia se construye sobre la vida diaria de esa casa. Es su razón de ser y también su riesgo: si la familia es sedentaria, el verano será tranquilo.
Qué no se puede pedir
Ni el tipo de familia, ni si habrá hijos de edad parecida, ni si habrá mascotas, ni la zona concreta. En los programas de verano la colocación la hace nuestra coordinación local a partir del perfil del estudiante; en el año escolar J-1, el organismo de intercambio. Lo que sí se puede es informar bien: alergias, dieta, miedos, aficiones y cualquier condición médica. Esa información es la que se usa para colocar, y cuanto más precisa sea, mejor sale la colocación.
El margen exacto de cada programa —lo que se puede orientar, lo que solo se puede pedir y lo que ni siquiera se pide— está detallado en la guía sobre quién elige la familia de acogida en Estados Unidos. Y si lo que necesitas antes es la definición y el marco general, empieza por qué es una familia anfitriona y qué papel tiene en el programa.
¿Dudas sobre qué perfil de programa encaja con tu hijo o hija? Cuéntanos vuestro caso y lo vemos contigo.





