Lo que en España llamamos familias de acogida en Estados Unidos son, en la terminología del país, host families: familias anfitrionas que acogen en su casa a un estudiante de un programa de intercambio. No tiene relación con el acogimiento de menores tutelados por la administración, que es lo que la palabra «acogida» sugiere en España.
La duda de fondo es otra: quién decide con qué familia va a vivir tu hijo. La respuesta corta es que depende del programa. En el año escolar J-1 —el visado de intercambio, con instituto público y familia anfitriona voluntaria— la colocación, es decir, qué familia, qué colegio y en qué zona le toca, la asigna el organismo de intercambio. En el año escolar F-1 —el visado de estudiante, en colegio privado de pago— se puede orientar la elección del colegio y, con ella, la ubicación. En los programas de verano en San Diego la hace nuestra coordinación local. Y en au pair hay emparejamiento, en el que suele haber conversaciones previas entre las dos partes.
Conviene aclarar qué es ese organismo de intercambio, porque es el sujeto de casi todo lo que viene después: es la entidad estadounidense designada por el Departamento de Estado para gestionar el programa allí. No es el colegio, ni la agencia con la que se contrata en España. Es quien selecciona y aprueba a la familia anfitriona, quien asigna el colegio, quien asume la responsabilidad del estudiante durante el curso y quien responde de todo ello ante el Departamento de Estado. Su brazo sobre el terreno es el coordinador local: una persona del organismo que vive cerca del estudiante y es su contacto allí.
Abajo, el detalle de cada caso: los filtros que pasa una familia antes de entrar en el programa, si cobra o no por acoger, cuándo se conoce su nombre, qué hay previsto si la convivencia no funciona y qué conviene preguntar antes de firmar.
Qué es una familia anfitriona (y qué no es)
Dicho corto: una familia que acoge en su hogar a un estudiante de un programa de intercambio, en pensión completa, y que lo trata como un miembro más de la casa. Marca rutinas y normas como con cualquier hijo, y esa parte pesa tanto como el colegio.
No es un acogimiento social: el estudiante participa en un programa reglado, con sus padres como interlocutores, y vuelve a casa al terminar. Tampoco es un alojamiento que se elija a la carta: ni en el año escolar ni en los programas de verano el estudiante escoge la casa de un catálogo; la colocación la hace quien organiza el programa.
Quién elige la familia de acogida en cada programa
Quién selecciona la familia cambia por completo según el visado y el programa.
| Programa | Quién selecciona la familia | ¿Se puede elegir zona o familia? | Alojamiento |
|---|---|---|---|
| Año escolar J-1 clásico | El organismo de intercambio designado por el Departamento de Estado, según la disponibilidad de familias anfitrionas | No. Se puede expresar una preferencia, pero no se garantiza. El destino puede ser cualquier zona de EE. UU. | Familia anfitriona voluntaria, en pensión completa |
| Año escolar J-1 California | El organismo de intercambio, dentro del estado de California | El programa dirige el estado de destino. Dentro de California, la zona, la familia y el colegio concretos los asigna el organismo | Familia anfitriona voluntaria, en pensión completa |
| Año escolar F-1 en colegio privado · Day School (colegio de día: el estudiante duerme en familia) | Va ligada al colegio que se elige | Se puede orientar la elección del colegio y de la ubicación, dentro de los centros disponibles y sujeto a su admisión. No se garantizan detalles concretos de la familia ni de la zona | Familia anfitriona, en pensión completa |
| Año escolar F-1 en colegio privado · Boarding | No hay familia anfitriona | Se orienta la elección del colegio, con la misma limitación de admisión | Internado del propio colegio, en pensión completa |
| Verano en San Diego (Curso Completo, 4 Semanas, ACP —American Companion Program— e Inmersión en Familia) | Nuestra coordinación local en San Diego | No. La colocación la realiza la coordinación local según el perfil del estudiante | Familia anfitriona en San Diego, en pensión completa en Curso Completo, 4 Semanas e Inmersión en Familia; en el ACP, alojamiento y comidas con la familia. La habitación puede ser individual o compartida según el programa y la familia |
| Au Pair | Emparejamiento entre la au pair y la familia | Se presentan familias compatibles y suele haber conversaciones previas para conocerse. No se garantiza zona, ciudad, tipo de familia ni edades concretas de los niños | Habitación privada y manutención en casa de la familia |
La regla del año escolar J-1 en Estados Unidos no admite matices: la colocación completa —familia, colegio y zona— la asigna el organismo de intercambio. La preferencia se recoge; no se garantiza. Quien necesite elegir el estado, la ciudad o el colegio tiene otras dos vías: el destino dirigido a California, que fija el estado aunque no la zona ni el centro, y el año escolar con visado F-1 en colegio privado, donde se orienta la elección del colegio y con ella la ubicación, dentro de los centros disponibles y sujeto a su admisión.
A cambio de no poder elegir, hay un compromiso por escrito. Una vez emitido el DS-2019 —el documento que acredita que el estudiante está admitido en el programa y con el que se pide la cita del visado—, el organismo asume la responsabilidad plena de conseguir colegio y familia para ese estudiante, y solo decae si el estudiante se retira voluntariamente o si le deniegan el visado.
En los programas de verano, incluida la inmersión en familia americana en San Diego, la colocación la hace nuestra coordinación local a partir del perfil del estudiante.
Qué filtros pasa una familia anfitriona en el año escolar J-1
El año escolar J-1 es un programa oficial de intercambio del Departamento de Estado, y su reglamento (22 CFR §62.25) detalla el cribado de las familias: lo que se les exige antes de que puedan acoger a nadie. Filtro a filtro:
| Filtro | Qué exige el reglamento |
|---|---|
| Entrevista presencial | En el domicilio donde va a vivir el estudiante, con todos los miembros del hogar |
| Solicitud con fotografías | Exterior y terreno de la casa, cocina, dormitorio del estudiante, baño y salón, además de la composición familiar y el entorno de la comunidad |
| Dos referencias | Personales, de la comunidad, y de personas que no sean familiares de la familia anfitriona ni representantes del organismo |
| Antecedentes penales | De cada miembro del hogar de 18 años o más, también de quien los cumpla durante la estancia o se incorpore después, con consulta del registro nacional de agresores sexuales |
| Solvencia | Recursos propios suficientes para asumir la acogida y no percibir ayudas públicas de alimentación o vivienda |
| Dormitorio | Cama propia para el estudiante, ni convertible ni hinchable, con espacio de almacenaje, sitio para estudiar, acceso razonable al baño y salida al exterior en caso de emergencia |
| Parientes | El estudiante no puede alojarse con familiares suyos |
| Máximo por hogar | Nunca más de dos estudiantes de intercambio en la misma casa, y no del mismo país ni con la misma lengua materna, con consentimiento previo por escrito |
| Adulto que vive solo, sin hijos en casa | Revisión adicional a cargo de una persona distinta de quien la reclutó y seleccionó, con evidencia de red de apoyo y arraigo en la comunidad, y consentimiento previo por escrito del estudiante y de sus padres |
| Expediente | Solicitudes, antecedentes, evaluaciones y entrevistas se conservan tres años tras el final del programa |
En la fila del adulto que vive solo, la salvaguarda no depende de la buena voluntad de nadie: sin la firma previa del estudiante y de sus padres, esa colocación no se hace.
Los datos económicos de la familia tienen una finalidad acotada por escrito: comprobar que puede cubrir las necesidades básicas del estudiante, incluidas tres comidas de calidad al día y el transporte a las actividades del colegio.
El cribado no acaba en la familia. Los coordinadores locales pasan formación obligatoria en resolución de conflictos, emergencias, seguridad infantil, códigos de conducta sexual y criterios de selección de familias; todo representante, empleado o voluntario del organismo pasa verificación anual de antecedentes; y nadie puede ser a la vez familia anfitriona de un estudiante y coordinador local de ese mismo estudiante.
En la Inmersión en Familia en San Diego el cribado lo hace nuestra coordinación local: las familias se entrevistan personalmente, se visitan sus casas, se conoce a todos sus miembros y se verifican referencias y antecedentes. En los demás programas de verano, esa misma coordinación local es la responsable de seleccionar las familias y gestionar la colocación.
¿Cobran las familias del año escolar J-1 por acoger a un estudiante?
Las familias del año escolar J-1 son voluntarias y no reciben compensación económica por acoger. Participan por interés en el intercambio cultural. El reglamento refuerza ese punto por dos vías: prohíbe al organismo hacerles pagos o darles incentivos, y les exige recursos propios suficientes para asumir la acogida, además de no estar percibiendo ayudas públicas de alimentación o vivienda.
Lo que reciben es de otro orden: la carta oficial de agradecimiento del Departamento de Estado, una copia del reglamento del programa y talleres de formación intercultural para prepararse para las diferencias de costumbres.
Conviene separar esta figura de otra con la que se confunde a menudo. En el programa Au Pair en Estados Unidos el flujo económico va al revés: es la familia anfitriona quien paga a la au pair una compensación semanal mínima fijada por el programa, además de darle alojamiento y manutención. Un estudiante de año escolar J-1 no trabaja para su familia anfitriona: no puede tener empleo a tiempo completo ni parcial, aunque sí aceptar encargos esporádicos del tipo cuidar niños o hacer tareas de jardín.
Todo esto es el marco del año escolar J-1, que es lo que regula el 22 CFR §62.25. Los programas de verano en San Diego y el año escolar F-1 en colegio privado se rigen por acuerdos distintos: si es tu caso, pregúntanos y te lo detallamos.
Cuándo se sabe quién es la familia (y qué es una familia de llegada)
El calendario del año escolar J-1 lo marca la norma, con un límite claro: la colocación tiene que estar cerrada antes de que el estudiante salga de su país. El organismo no puede facilitar la entrada en Estados Unidos de un estudiante sin colocación.
Antes de esa salida, el estudiante recibe:
- Un perfil detallado de la familia anfitriona, que debe indicar si la colocación es permanente o de llegada. Una familia de llegada es temporal: recibe al estudiante mientras se cierra la definitiva.
- Un perfil detallado del colegio y de la comunidad.
- Una tarjeta de identificación con su nombre y los teléfonos de la familia anfitriona, del coordinador local y de emergencia del programa.
La información va en las dos direcciones: antes de la salida, el organismo comunica por escrito a la familia y al estudiante la composición y los antecedentes familiares de la otra parte, y facilita y fomenta la correspondencia entre ambos.
Lo que la norma fija es ese momento límite, no un mes del calendario: no hay una fecha fija en la que se comunique el nombre de la familia.
Sobre cuándo empezar, la recomendación es iniciar la inscripción en agosto o septiembre del año anterior y cerrarla antes de diciembre. El cuello de botella es el visado J-1 del año escolar: sin cita consular no se viaja, y a partir de junio esa cita ya no llega para el curso que empieza ese verano. El detalle, en cuándo hay que solicitar el año escolar.
Qué no se puede elegir ni prometer
En el año escolar J-1 no se garantizan la zona, el tipo de familia ni el tipo de vivienda. El estudiante acepta la colocación que le asigne el organismo en cualquier parte de Estados Unidos. Y en la versión con destino California, el programa dirige el estado, no la zona, ni la familia, ni el colegio concretos.
La habitación tampoco es una promesa. Puede ser compartida con otro miembro de la familia del mismo género, por ejemplo un hermano anfitrión, y el reglamento pone el techo: como máximo con una persona más y del mismo sexo. Lo que sí es obligatorio es la cama propia, ni convertible ni hinchable.
Los hogares que participan tienen composiciones muy distintas —el reglamento contempla incluso el caso del adulto que vive solo sin hijos en casa, con las salvaguardas adicionales que ya hemos visto—, y nadie puede decirte de antemano cómo será el tuyo: si habrá hijos de edad parecida, si habrá mascotas o cómo será la casa.
Hay un supuesto en el que la familia del estudiante participa en la colocación. En el año escolar J-1 se aplican 300 € de descuento si se aporta una familia anfitriona propia que cumpla los requisitos del programa. La carta debe presentarse al menos dos meses antes del cierre de la inscripción, el descuento es acumulable y se aplica en el último pago. Esa familia pasa el mismo cribado que cualquier otra —entrevista en casa, referencias, antecedentes de todos los adultos— y su aceptación la decide el organismo de intercambio: aportarla no asegura la colocación. En el año escolar F-1 no existe.
En los programas de verano la referencia habitual es de uno o dos estudiantes por familia, y no funciona como garantía. En la Inmersión en Familia el estudiante no va en grupo: una familia con un estudiante, o dos como máximo. La regla de no coincidir con otro estudiante de la misma lengua materna es propia del año escolar J-1 y no se aplica al verano.
Qué pasa si la convivencia no funciona
Ninguna colocación del año escolar J-1 puede estar a más de 120 millas (unos 190 km) del domicilio del coordinador local. Ese coordinador mantiene contacto personal con el estudiante al menos una vez al mes —el primero, en persona— y deja constancia documentada de cada uno. Con la familia anfitriona el contacto es también mensual, y al menos una vez en el semestre de otoño y otra en el de primavera tiene que ser presencial.
Hay además un control cruzado: en el primer o segundo mes tras la colocación, un representante del organismo distinto del coordinador que reclutó y seleccionó a esa familia visita el hogar. Quien comprueba no es quien eligió.
Antes de salir de su país, el estudiante recibe información adaptada a su edad y a su idioma sobre cómo identificar y denunciar abusos o explotación sexual, y existe una línea del Departamento de Estado para denunciarlos: 1-866-283-9090.
El cambio de familia está previsto y regulado. Ante circunstancias imprevistas que obliguen a cambiar de colocación, el organismo documenta los motivos y los reporta cada año al Departamento de Estado. Cómo se resuelve cada caso concreto, plazos incluidos, depende de la situación.
El acompañamiento se completa con soporte 24/7 del organismo en destino, una orientación previa obligatoria antes de viajar y otra en destino dentro de las seis primeras semanas. En los programas de verano, la coordinación local de San Diego está disponible durante toda la estancia. Y en la Inmersión en Familia el mecanismo funciona en los dos sentidos: la familia también puede solicitar un cambio de colocación si el estudiante incumple las normas básicas de convivencia.
Tres cosas que sí dependen del estudiante
Dentro de un proceso que decide otro, quedan tres cosas en manos del estudiante: el perfil que prepara y que la familia va a leer, la correspondencia previa —el organismo la facilita y la fomenta, pero escribir es cosa suya— y cómo encaja las normas de la casa una vez allí. Escribir antes de viajar y aceptar esas normas desde el primer día es lo que más ayuda a que el curso salga bien.
Si quieres ver cómo se traduce eso en el día a día, lo tienes en cómo es un día normal en una familia americana y en estos consejos prácticos para vivir con una familia americana.
Qué preguntar antes de firmar
Estas cinco preguntas sirven para cualquiera de estos programas y para cualquier agencia. Si alguna se queda sin respuesta clara antes de pagar, es justo en la que hay que insistir.
- ¿Quién asigna exactamente la familia y el colegio en este programa? No es lo mismo el organismo de intercambio del año escolar J-1, el colegio del F-1 o la coordinación local del verano en San Diego. De eso depende todo lo demás.
- ¿Qué filtros pasa la familia, quién los aplica y qué queda documentado? En el año escolar J-1 la respuesta está en el reglamento y se puede comprobar filtro a filtro. En los programas de verano, pregunta por el proceso concreto de esa red de familias.
- ¿Qué información vamos a recibir antes de viajar y qué firmamos? Si el perfil de la familia es informativo o hay que dar el visto bueno, y en qué casos hace falta tu consentimiento por escrito.
- ¿Quién es el contacto en destino, dónde vive y cada cuánto habla con el estudiante? Y a quién llamas tú desde España, en qué idioma y con qué horario.
- Si la convivencia no funciona, ¿cuál es el procedimiento? A quién se lo cuenta el estudiante, quién decide el cambio, qué pasa con el colegio y qué implica en tiempo y en dinero.
Preguntas frecuentes
¿Podemos elegir la familia o al menos la zona donde va a vivir nuestro hijo?
Depende del programa. En el año escolar J-1, tanto en el clásico como en el de destino California, la colocación —familia, colegio y zona— la asigna el organismo de intercambio: se puede expresar una preferencia, pero no se garantiza, y en el clásico el destino puede ser cualquier zona de Estados Unidos. En el año escolar F-1 en colegio privado sí se puede orientar la elección del colegio y, con ella, la ubicación, dentro de los centros disponibles y sujeto a la admisión de cada uno. En los programas de verano en San Diego la colocación la hace nuestra coordinación local según el perfil del estudiante. En el programa Au Pair hay emparejamiento: se presentan familias compatibles y suele haber conversaciones previas entre las dos partes.
¿Las familias del año escolar J-1 cobran por acoger a un estudiante? Si no, ¿por qué lo hacen?
En el año escolar J-1 las familias son voluntarias y no reciben compensación económica por acoger; participan por interés en el intercambio cultural. El reglamento del programa refuerza ese punto por dos vías: prohíbe al organismo hacerles pagos o darles incentivos, y les exige recursos propios suficientes para asumir la acogida, además de no estar percibiendo ayudas públicas de alimentación o vivienda. Lo que sí reciben es la carta oficial de agradecimiento del Departamento de Estado, una copia del reglamento y talleres de formación intercultural. Los programas de verano en San Diego y el año escolar F-1 en colegio privado se rigen por acuerdos distintos, así que esto no se les puede aplicar. En el programa Au Pair el flujo económico es el contrario: ahí es la familia anfitriona quien paga a la au pair una compensación semanal mínima fijada por el programa, además de alojamiento y manutención.
¿Cuándo sabremos quién es la familia, cómo es su casa y quién vive allí?
En el año escolar J-1 la colocación tiene que estar cerrada antes de que el estudiante salga de su país, y antes de esa salida recibe un perfil detallado de la familia anfitriona. Las dos partes reciben por escrito la composición y los antecedentes familiares de la otra, y el organismo facilita y fomenta la correspondencia previa. Ese perfil debe indicar si la colocación es permanente o de llegada, es decir, temporal hasta que se cierre la definitiva. La norma fija ese momento límite, no un mes concreto: no existe una fecha fija en la que se comunique el nombre de la familia.
¿Va a tener habitación propia? ¿Puede acabar compartiéndola?
Puede compartirla. En el año escolar J-1 la habitación puede ser compartida con otro miembro de la familia del mismo género, por ejemplo un hermano anfitrión, y el reglamento fija el límite: como máximo con una persona más y del mismo sexo. Lo que sí exige el reglamento del año escolar J-1 es cama propia para el estudiante, que no puede ser convertible ni hinchable, con espacio de almacenaje, sitio para estudiar, acceso razonable al baño y salida al exterior en caso de emergencia. En los programas de verano en San Diego la habitación puede ser individual o compartida según el programa y la familia.
¿Y si no se encuentra bien con esa familia? ¿Se puede cambiar de casa?
El cambio de colocación está previsto y regulado: ante circunstancias imprevistas que obligan a cambiar de familia, el organismo documenta los motivos y los reporta cada año al Departamento de Estado. Antes de llegar a ese punto hay un seguimiento con nombre y apellidos: un coordinador local a menos de 120 millas (unos 190 km) del domicilio, contacto mensual con el estudiante —el primero en persona— y con la familia, y una visita al hogar en el primer o segundo mes hecha por un representante distinto del que seleccionó a esa familia. Existe además una línea del Departamento de Estado para denunciar abusos o explotación, el 1-866-283-9090. En la Inmersión en Familia, la familia también puede solicitar un cambio de colocación si el estudiante incumple las normas básicas de convivencia.
Cómo saber qué modelo de colocación encaja con tu caso
La decisión de fondo no es «qué familia queremos», sino cuánto control necesitas sobre el destino y qué estás dispuesto a dejar en manos de quien organiza el programa. Con la edad del estudiante, el curso que le tocaría y una idea de si el destino concreto importa, se ve bastante rápido si encaja mejor un año escolar J-1, el destino dirigido a California, un F-1 en colegio privado o un programa de verano en San Diego. Si te ayuda, escríbenos y lo vemos con tu caso.





