Halloween se celebra en Estados Unidos el 31 de octubre, siempre en la misma fecha. Y hay algo que sorprende a casi todo el que llega desde España: no es festivo. Ni el 31 ni el 1 de noviembre aparecen en el calendario de fiestas oficiales del país. Cómo se celebra se decide en la calle del barrio, entre vecinos, con unas reglas que nadie ha escrito y que todo el mundo conoce.
Cuándo es Halloween en Estados Unidos (y por qué el 1 de noviembre no es fiesta)
La fecha no se mueve nunca. Los festivos federales estadounidenses sí se trasladan al viernes o al lunes cuando caen en fin de semana, pero Halloween no es uno de ellos: es el 31 y punto. En 2026 cae en sábado, y el 1 de noviembre, en domingo.
Halloween forma parte de un bloque de tres días que en inglés se llama Allhallowtide: All Hallows’ Eve el 31 de octubre, All Saints’ Day (Todos los Santos) el 1 de noviembre y All Souls’ Day (Fieles Difuntos) el 2. De los tres, el que se celebra de verdad en Estados Unidos es el primero.
Y aquí está la diferencia que más descoloca desde España. La lista legal de festivos federales estadounidenses (5 U.S.C. 6103), publicada por la Oficina de Gestión de Personal del Gobierno de EE. UU., no incluye ninguna de esas tres fechas. En ese tramo del calendario los festivos son el Columbus Day, el Veterans Day y Thanksgiving; Halloween no está. Cuando el 31 de octubre cae entre semana, ese día se trabaja y hay instituto, y el 1 de noviembre, igual.
Por eso allí el día de la semana importa más que aquí. Si el 31 cae en martes, Halloween es una tarde de día laborable, con el trabajo y el instituto ya hechos. Si cae en fin de semana, como en 2026, no hay ni una cosa ni la otra, y el domingo 1 de noviembre tampoco es fiesta: el lunes 2 se vuelve al trabajo y al instituto con normalidad. Lo único que no cambia nunca es la fecha.
En España pasa algo parecido y algo distinto. El 31 de octubre tampoco es festivo laboral en ninguna comunidad. Lo que cambia es el 1 de noviembre, que aquí es fiesta nacional y allí no. Como en 2026 cae en domingo, el descanso se traslada al lunes 2, pero solo en parte de las comunidades autónomas: el resto no ejerció esa facultad de sustitución.
| Estados Unidos | España | |
|---|---|---|
| 31 de octubre (Halloween) | No es festivo federal | No es festivo laboral |
| 1 de noviembre (Todos los Santos) | No es festivo federal | Fiesta nacional. En 2026 cae en domingo |
| 2 de noviembre | No es festivo federal | «Día siguiente a Todos los Santos»: festivo en parte de las comunidades autónomas |
Cómo se celebra Halloween en Estados Unidos, según las encuestas
Aquí la fiesta deja de ser un tópico y se puede medir, con una cautela por delante: lo que hay son encuestas de intención hechas en septiembre, no un recuento de lo que ocurrió después.
La National Retail Federation publica una cada año, realizada por Prosper Insights & Analytics. La edición de 2025 preguntó a 8.045 consumidores entre el 2 y el 9 de septiembre, y un 73 % dijo que pensaba celebrar Halloween, en línea con el 72 % del año anterior. Esto es lo que decían que iban a hacer:
| Qué decían que iban a hacer | % de los consumidores encuestados |
|---|---|
| Repartir caramelos | 66 % |
| Disfrazarse | 51 % |
| Decorar la casa o el jardín | 51 % |
| Tallar una calabaza | 46 % |
| Organizar o ir a una fiesta | 32 % |
| Visitar una casa del terror | 24 % |
| Disfrazar a la mascota | 23 % |
El gasto da la otra medida de la escala. Para 2025 la NRF preveía un récord de 13.100 millones de dólares, frente a los 11.600 millones del año anterior, y 114,45 dólares de media por persona.
El reparto previsto: 4.300 millones en disfraces, 4.200 en decoración, 3.900 en caramelos y 700 en felicitaciones. Y no se compra sobre la marcha: el 49 % ya había empezado a comprar en septiembre o antes, así que para cuando llega octubre la decoración de un barrio americano lleva semanas comprada.
En cuanto a los disfraces, los más elegidos para niños en 2025 fueron Spider-Man (2,3 millones), princesa (1,9), bruja (1,7) y fantasma (1,6). Entre los adultos manda la bruja, con 5,6 millones, por delante del vampiro (2,7) y de pirata, gato y Batman, empatados en 1,6 cada uno.
Cómo funciona el truco o trato, paso a paso
Es la parte que peor se cuenta desde fuera, porque en las películas los niños llaman a cualquier puerta. En un barrio real, no.
1. Se llama solo a las casas con la luz del porche encendida. Esa es la señal: luz encendida y camino de entrada iluminado significa «participamos, hay caramelos». Casa a oscuras significa que no, y no se llama. Es la regla que la Academia Americana de Pediatría da por sabida cuando recomienda ir solo a las casas con la luz encendida.
2. Se dice «trick or treat». Literalmente, «truco o trato»: es la frase que dice el niño cuando se abre la puerta. Se enseña la bolsa, cae el caramelo dentro y se dan las gracias. No hay más ceremonia. El «truco» es la travesura con la que la fórmula amenaza a quien no da nada, y se queda en fórmula: a las casas apagadas no se llama, y la que enciende la luz del porche es porque reparte. De dónde sale la costumbre no está claro: la Biblioteca del Congreso de EE. UU. recoge tres explicaciones distintas y no se decanta por ninguna.
3. Nunca se entra en una casa ni en un coche. El caramelo se recoge en la puerta. Es la regla que no se negocia y la que se le repite a un niño antes de salir.
4. Los pequeños van acompañados; los mayores, en grupo. La Academia Americana de Pediatría no fija una edad para salir sin adulto. Lo que recomienda es que a los pequeños los acompañe siempre alguien y que los mayores vayan en grupo, con la ruta revisada, una hora de vuelta acordada y una linterna.
5. Se sale al caer la tarde, cuando empieza a anochecer. No hay una hora nacional, y quien esté allí tampoco tiene que adivinarla: la referencia es el municipio. La AAP recomienda preguntar en el ayuntamiento o en el park district (el organismo municipal de parques y ocio), que además suele organizar actividades más tempranas para los niños pequeños, precisamente para no romperles la hora de dormir.
6. Se da caramelo envuelto individualmente. Nada casero, nada abierto. Más abajo está el porqué, que tiene fecha.
Contado desde dentro de una casa, con lo que eso tiene de distinto: cómo se vive Halloween dentro de una familia anfitriona.
El trunk-or-treat: la versión de aparcamiento
Hay una variante que en España casi no se conoce y que en muchos sitios ya sustituye al puerta a puerta. El trunk-or-treat es, en la definición de Merriam-Webster, «un evento o práctica de Halloween que suele tener lugar en un aparcamiento y en el que los niños disfrazados recogen caramelos u otras golosinas de los maleteros, a menudo decorados, de los vehículos participantes». Los adultos aparcan juntos, abren y decoran los maleteros, y los niños van de coche en coche.
Se celebra en colegios, iglesias, YMCA, juzgados y hasta concesionarios. Según recogió NPR, las primeras menciones documentadas son de 1994, en iglesias que lo plantearon como alternativa más controlada al recorrido por las calles. Donde más sentido tiene es en zonas rurales, donde hay mucha distancia entre una casa y la siguiente.
De dónde viene: del Samhain irlandés al barrio americano
La explicación más aceptada se remonta al Samhain, festival celta del final de la cosecha —se pronuncia «SAH-win»—, con hogueras y disfraces para ahuyentar a los espíritus. En el siglo VIII el papa Gregorio III fijó el 1 de noviembre para honrar a los santos, la nueva festividad absorbió costumbres del Samhain y la víspera pasó a llamarse All Hallows Eve y, con el tiempo, Halloween.
Conviene contarlo con esa prudencia. La Biblioteca del Congreso de EE. UU., que recoge ese relato, incluye también las objeciones de los historiadores: no existió un pueblo único llamado «los celtas», sino muchas tribus; no consta que el Samhain tuviera relación con los muertos; y el Día de los Fieles Difuntos se adopta en Roma cuando Irlanda llevaba siglos cristianizada. Es la versión estándar, no un hecho cerrado.
El trayecto hasta Estados Unidos sí está claro: lo llevó la emigración irlandesa y escocesa, y allí la fiesta se transformó. La calabaza es el ejemplo más visible.
De dónde salen la calabaza, los disfraces y los colores
El jack-o’-lantern empezó siendo un nabo. Según la leyenda irlandesa de Stingy Jack —un hombre condenado a vagar con un carbón encendido dentro de un nabo vaciado—, los vecinos empezaron a tallar caras en las hortalizas para espantar a los malos espíritus. Al cruzar el Atlántico, el nabo se cambió por la calabaza.
Esa calabaza, además, tiene su geografía. Illinois es el estado que más produce, en superficie y en peso (USDA, datos de 2024), pero con un matiz que cambia la foto: según el censo agrario de 2022, allí cerca del 70 % de la superficie cultivada se destinaba a calabaza de procesado (la del relleno de tarta), frente a alrededor del 3 % en Pensilvania. El estado que más calabaza cultiva no es el que más jack-o’-lanterns surte. Los datos son del Servicio de Investigación Económica del USDA.
Los disfraces vienen del Samhain: los celtas se disfrazaban para confundir a los espíritus y que los dejaran en paz. El negro y el naranja también salen de ahí, el negro por la «muerte» del verano y el naranja por la cosecha de otoño. La mala fama del gato negro es muy posterior: arranca en la Edad Media, como símbolo del Diablo.
Morder manzanas (bobbing for apples) no es celta. Procede de un ritual de cortejo del festival romano de Pomona, diosa de la agricultura, que se fusionó con el Samhain tras la llegada de los romanos a las islas británicas en el año 43 d. C. Y, como con el propio Samhain, es la explicación más repetida, no una certeza documentada.
Los dulces, en cambio, sí tienen inventor y fecha. Las manzanas de caramelo las creó por accidente en 1908 William W. Kolb, confitero de Newark (Nueva Jersey). Y el candy corn —el caramelo tricolor con forma de grano de maíz, de la década de 1880— se llamaba al principio «Chicken Feed»: pienso para gallinas.
Halloween no es el Día de Muertos
En español la fiesta se llama también noche de brujas, y con frecuencia se mezcla con el Día de Muertos mexicano. Son cosas distintas. Halloween es la víspera de Todos los Santos dentro del bloque de Allhallowtide, con raíz en el Samhain y una deriva de fiesta de barrio, disfraces y caramelos.
El Día de Muertos tiene reconocimiento propio: la UNESCO lo inscribió en 2008 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y lo describe como la conmemoración del regreso pasajero a la tierra de los familiares difuntos, con fiestas que se celebran entre finales de octubre y principios de noviembre. Las familias preparan los platos favoritos del difunto y los colocan en el altar de la casa y en la tumba. Coinciden en el calendario, no en lo que significan.
Lo que preocupa a los padres, con datos
El riesgo del que hablan los pediatras americanos no es el de las películas. La Academia Americana de Pediatría lo formula sin ponerle cifra: «las lesiones a peatones infantiles son más probables en Halloween que en ninguna otra noche del año». De esa frase salen todas las recomendaciones que se repiten cada octubre:
- Cruzar en grupo y por el paso de peatones.
- No cruzar entre coches aparcados ni saliendo de un camino de entrada.
- Ir por la acera y, si no hay, por el borde y de frente al tráfico.
- Nada de móvil ni auriculares mientras se camina.
- No dar por hecho que el coche que se acerca va a parar.
El disfraz también forma parte de la seguridad, y por una razón práctica: casi todo ocurre de noche y cerca de la calzada. Que no arrastre por el suelo, maquillaje no tóxico, mejor sombrero que máscara y que el sombrero no tape los ojos, colores vivos o tiras reflectantes, y buscar la etiqueta flame resistant, es decir, resistente al fuego. En un punto la AAP es tajante: nunca lentillas decorativas sin prescripción, porque son un producto sanitario y pueden causar daño ocular permanente. Y al tallar la calabaza, cortar es cosa de adultos; los niños decoran con rotuladores y ayudan a vaciarla.
Queda el miedo clásico, el de los caramelos manipulados. Ese miedo tiene fecha. El truco o trato se dispara en los años cincuenta y hasta entonces se daba de todo: fruta, frutos secos, monedas o juguetes. El caramelo envuelto solo se impone a partir de los setenta, cuando los padres empezaron a desconfiar de lo que no venía cerrado de fábrica. De ahí vienen las dos costumbres que siguen vigentes: dar caramelo cerrado de fábrica y revisar la bolsa al volver a casa.
Halloween en el calendario del curso americano
El curso americano empieza en agosto o septiembre, así que el 31 de octubre pilla al estudiante de año escolar con el primer trimestre ya rodado: lleva semanas en el instituto y en la casa donde vive.
Los estudiantes que hacen el año escolar en un instituto público estadounidense conviven con una familia anfitriona voluntaria, que no cobra por acogerles, y ahí se decide cómo será su Halloween. En el programa J-1, que es el visado de intercambio cultural supervisado por el Departamento de Estado, el destino no se elige: la colocación (familia, colegio y zona) la asigna el organismo de intercambio designado, y ni todas las zonas ni todas las familias lo celebran igual.
Después llegan las dos fiestas grandes del calendario americano: Acción de Gracias en noviembre y la Navidad en diciembre. Con ellas, el resto de tradiciones que se viven a lo largo de un curso escolar.
Preguntas frecuentes sobre Halloween en Estados Unidos
¿Qué día se celebra Halloween en Estados Unidos?
El 31 de octubre, siempre, caiga en el día de la semana que caiga. La fecha no se traslada al fin de semana más próximo. En 2026 cae en sábado.
¿Halloween es festivo en Estados Unidos? ¿Al día siguiente hay clase?
No es festivo. Ni el 31 de octubre ni el 1 de noviembre figuran en la lista de festivos federales estadounidenses, así que cuando caen entre semana se trabaja y hay instituto con normalidad. Es la diferencia con España, donde Todos los Santos sí es fiesta nacional.
¿Cómo funciona el truco o trato? ¿Se puede llamar a cualquier casa?
No. Se llama solo a las casas que tienen la luz del porche encendida, que es la señal de que reparten caramelos; si está apagada, se pasa de largo. En la puerta se dice «trick or treat», el caramelo se recoge allí mismo y nunca se entra en una casa ni en un coche.
¿A qué hora se sale a pedir caramelos?
Al caer la tarde, cuando empieza a anochecer. No hay una hora fija nacional: la referencia es el municipio, y la Academia Americana de Pediatría recomienda preguntar en el ayuntamiento o en el organismo municipal de parques y ocio, que suele organizar además actividades más tempranas para los niños pequeños.
¿Es seguro salir a pedir caramelos por el barrio?
El riesgo del que avisan los pediatras americanos es el tráfico. La Academia Americana de Pediatría dice que las lesiones a peatones infantiles son más probables en Halloween que en ninguna otra noche del año, y de ahí salen sus recomendaciones: cruzar en grupo y por el paso de peatones, no cruzar entre coches aparcados, ir por la acera, nada de móvil ni auriculares y no dar por hecho que el coche que se acerca va a parar.
¿Un estudiante de intercambio participa en Halloween con su familia anfitriona?
El estudiante convive con la familia como un miembro más de la casa, así que participa en lo que la familia celebre. Depende de cada familia y de la zona: en el programa J-1 el destino no se elige, lo asigna el organismo de intercambio, y no en todos los sitios se celebra igual.



